Los eslovenos en Entre Ríos – primera parte

La semana pasada publicamos en nuestro diario la entrevista con el investigador Dejan Valentinčič, quien visitó la Argentina en los meses de abril y mayo pasados. Fruto de su visita es este estudio sobre la primera ola migratoria proveniente de Eslovenia, que se radicó principalmente en la Provincia de Entre Ríos. El trabajo fue publicado en el diario digital esloveno Časnik.si y consta de tres partes. Publicamos a continuación la traducción de la primera parte.

 

Podemos afirmar que dentro del escaso conocimiento por el público esloveno sobre la cuestión de la emigración, lo más conocido es la comunidad eslovena en Argentina, y dentro de ella, por sus circunstancias históricas y por su fuerza intelectual, la tercera ola, es decir la emigración política posterior a la Segunda Guerra. Algo se conoce también, aunque en menor medida, sobre la emigración producida entre ambas guerras, la más numerosa. Estaba compuesta principalmente por gente de Primorska que emigraba debido al facismo y a las dificultades político-económicas que éste provocó. En tanto es prácticamente desconocida la primera ola emigratoria desde el territorio étnico esloveno, producida en la segunda mitad del siglo XIX. Esta emigración ha sido muy poco investigada y aún subsisten muchos dilemas acerca de su historia. En este informe intentaré aportar algo de luz sobre esta primera ola.

Los argentinos lograron su primer gobierno independiente con la Revolución de Mayo de 1810; en 1816 se declaró formalmente la independencia de España. Al sancionarse  la Constitución Nacional en 1853, el Presidente Urquiza decidió que el país debía fortalecerse con nuevos pobladores. La inmigración más buscada era la centroeuropea, considerada de mejor calidad. El gobierno argentino solicitó pobladores a varios países europeos y en este marco se firmó un acuerdo con el Imperio Austrohúngaro, que en 1878 se comprometió a enviar a 200 familias. Entre éstas se encontraba también un grupo de 50 familias eslovenas “numerosas” (de un total de 196), en su mayoría de la zona de Goriška Brda, en particular de los pueblos de Cerovo y Kojsko, algunos también de Doberdob y Tolmin. La mayoría llegó en el año 1879, luego siguieron llegando hasta el año 1888 (además de familias llegaron más adelante también hombres solteros, que esperaban lograr un mejor progreso económico bajo la Cruz del Sur).

Además de una mayoría de eslovenos con ciudadanía austríaca habrá habido  también algunos ciudadanos italianos, eslovenos de la región del Véneto. Además de todos ellos, en esa época también emigraban hacia la Argentina un gran número de friulanos. Además  de los acuerdos binacionales, la difícil situación económica de los campesinos también obligaba a la gente a emigrar de nuestras regiones. Carlos Bizai encontró hace algunos años un documento, según el cual su bisabuelo de Cerovo estuvo incluso preso antes de emigrar, por haber tratado de convencer a un amigo para que emigrara a Argentina por la difícil situación que estaban pasando. En esos tiempos emigraban al sur tanto aquellos que eran incentivados por el Imperio Austrohúngaro como también otros, a los cuales se trataba de impedírselo. Entre los emigrantes posteriores encontramos también algunos que deseaban emigrar a los Estados Unidos, y al no lograrlo se decidían por Argentina.

En un principio, Argentina deseaba ubicar a este primer grupo en las provincias norteñas de Formosa, Misiones y Gran Chaco, para proteger así el límite con Paraguay, y al mismo tiempo formar un contrapeso a los grupos indígenas locales. Pero cuando los eslovenos llegaron a la Argentina y tomaron conocimiento de las condiciones de seguridad en esa zona, así como también del clima cálido y húmedo que les resultaba incómodo, se habrían opuesto y por su cuenta se habrían dirigido a las provincias de Entre Ríos y Santa Fe, en tanto otro pequeño grupo de los emigrantes posteriores se habría instalado en Mendoza, San Luis, Córdoba y Buenos Aires. (Existe también otra interpretación: que el primer destino previsto fuera Entre Ríos y al concluir la guerra los habrían querido enviar después a Formosa y Chaco, a lo cual los eslovenos se opusieron).

Las estimaciones acerca de la cantidad de eslovenos que vivió en Argentina antes de la Primera Guerra Mundial oscilan entre 200 (con seguridad una cifra demasiado baja) y 1000. Es importante destacar que en esta época emigraron más eslovenos a Brasil que a Argentina, en especial después de 1888, cuando allí se abolió la esclavitud. La emigración eslovena a Brasil tampoco ha sido muy investigada y es  merecedora de estudios más profundos.

Aunque la Argentina tenía planes distintos para los inmigrantes eslovenos, no se opuso a que se radicaran en Entre Ríos y Santa Fe, ya que también era necesario poblar estas regiones. Al instalarse, cada familia recibía en propiedad  entre 50 y 100 hectáreas de tierra y herramientas para trabajarlas, debiendo comprometerse a hacerla fértil y vivir allí al menos 10 años. Durante mi viaje por la región conocí a descendientes de esta gente, 150 años después algunos aún viven en estos campos (quintas). Algunos documentos describen a estos pobladores como “analfabetos”. Pero existen dudas si realmente lo eran o si los contaban como tales simplemente por no saber castellano. Si tenemos en cuenta la región de la que provenían es posible que además del esloveno hablaran también friulano y alemán.

Al tratarse de personas provenientes de determinados pueblos eslovenos, los apellidos se repiten aún hoy. Los más frecuentes son sin duda  Prinčič, muy frecuentes también Srebrnič, Podbersič, Peršolja, Velikonja, Pinter, Leban, Pahor, Devetak, Bizaj etc. Los apellidos se han modificado al escribirlos fonéticamente, según el parecer del funcionario que los inscribía, a veces también han sido argentinizados y otros italianizados desde el inicio. Es conocido el caso de cinco hermanos Prinčič, cada uno de ellos con el apellido inscripto en forma diferente.

Los comienzos de esta gente luego de su radicación no fueron fáciles. Estas pampas estaban llenas de malezas, fue necesario muchísimo trabajo para cultivarlas. Y otros padecieron males aún mayores. Uno de los barcos de este primer grupo fue secuestrado cerca de Santa Catarina, denominada también cementerio de barcos, cerca del límite entre Brasil y Uruguay, donde debió navegar muy cerca de la orilla por las condiciones climáticas. Allí trataron de vender a los eslovenos como esclavos. Estos saltaron al agua, nadaron hasta la orilla y caminaron 2000 kilómetros hasta Entre Ríos, donde finalmente se quedaron.

Las quintas estaban dispersas, disminuyendo así las posibilidades de socializar entre ellos  y facilitando la asimilación. Aún así y siendo muchos, la vida resultó más fácil para los eslovenos en esta región, en tanto en la zona prevista inicialmente, Formosa, se radicaron 10 familias y otras tantas en Chaco y Misiones. Éstos debieron afrontar todo solos. Una señora que conocí durante mi visita me relató que en Chaco vivían principalmente hombres de origen esloveno, muchos de ellos fallecieron jóvenes por una enfermedad de la zona de los campos donde trabajaban. Al estar solos y no tener con quien casarse, los domingos después de misa “cantaban, tomaban vino y lloraban”. Y fueron a buscar esposas ucranianas y rusas a la provincia de Misiones.

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Dejan Valentinčič – Časnik.si

Traducción: Mariana Poznič

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